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Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
11 de marzo de 2021

Disolución judicial y nombramiento de liquidador

Solo ante circunstancias excepcionales el juez puede nombrar liquidador a un tercero, soslayando el régimen legal de conversión automática de administradores en liquidadores.

El administrador único de una sociedad y titular del 50% del capital promueve expediente de jurisdicción voluntaria para que se declare la disolución judicial de la sociedad por paralización de los órganos sociales, ante el enfrentamiento con el otro socio. El Juzgado declara la disolución, pero, en lugar de convertir a dicho administrador único en liquidador, como prevé el art. 376.1 LSC, libra oficio al TSJ para que designe a un economista que ejerza el cargo de liquidador, con cargo al patrimonio social.

El administrador en cuestión recurre ante la Audiencia, alegando que no existiendo en los estatutos de la sociedad norma alguna que exceptúe lo previsto en el art. 376.1 LSC, y no habiéndose producido acuerdo alguno de la junta general que otra cosa disponga, el nombramiento de liquidador debería haber recaído en él mismo, en su condición de administrador único.

La Audiencia estima el recurso, en auto de 18 de septiembre de 2020, y nombra liquidador al administrador en cuestión. Al efecto, recuerda que es cierto que, conforme a consagrada jurisprudencia, ante circunstancias excepcionales, como puede ser fraude, inidoneidad patente, manifiesta complejidad, dos administradores con posturas irreconciliables que hace previsible la perpetuación de su enfrentamiento también en el ejercicio del cargo de liquidador, se puede nombrar como liquidador a un tercero ajeno a la sociedad.

En el presente caso, pese al enfrentamiento entre los socios y el consiguiente bloqueo de la junta, no se aprecia que concurran esas circunstancias, pues, tratándose de un administrador único, no cabe augurar en el ejercicio del cargo de liquidador único “otras disensiones que las que puedan provenir de sus desacuerdos con la otra socia que no ha de ostentar dicho cargo”.

Por tanto, la contraposición de intereses es una característica estructural inherente a la causa de disolución por paralización e imposibilidad de funcionamiento de los órganos sociales, sin que se aprecie que concurra en el caso circunstancia alguna que justifique, con el carácter excepcional jurisprudencialmente exigido, la inaplicación de la conversión automática de administradores en liquidadores en defecto de acuerdo de la junta en otro sentido, pues el mero hecho de disolución por paralización de órganos sociales y enfrentamiento entre los socios, uno de ellos administrador único, no constituyen en sí mismas esas circunstancias excepcionales. En estos casos, basta, por lo general, con el régimen de responsabilidad a que está sujeto todo liquidador.

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Disolución judicial y nombramiento de liquidador

Solo ante circunstancias excepcionales el juez puede nombrar liquidador a un tercero, soslayando el régimen legal de conversión automática de administradores en liquidadores.

11/03/2021
Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
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