La actual estructura del sistema tributario español está provocando un fenómeno de transformación forzosa en el tejido productivo del país. Según los últimos datos facilitados por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), la brecha fiscal existente entre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre Sociedades ha empujado a más de 57.000 trabajadores por cuenta propia a constituirse como sociedades durante el pasado ejercicio 2025. Esta migración no responde siempre a una voluntad de crecimiento empresarial, sino a una estrategia de supervivencia frente a lo que la organización califica como una asfixia fiscal que erosiona la competitividad de los pequeños negocios.
La denuncia de UPTA pone el foco en la falta de equidad que sufren los trabajadores autónomos en comparación con las entidades jurídicas. Mientras que un autónomo medio con rendimientos que no superan los 60.000 euros puede enfrentarse a tipos impositivos en el IRPF que alcanzan el 37%, las sociedades disfrutan de un escenario mucho más amable. En términos reales, las empresas en España suelen tributar por sus beneficios a un tipo efectivo que oscila entre el 20% y el 22%, una cifra que se reduce drásticamente hasta situarse entre el 7% y el 15% cuando se analiza la fiscalidad de los grandes grupos empresariales gracias a una planificación fiscal más sofisticada.
Uno de los puntos más críticos señalados por Eduardo Abad, presidente de UPTA, es la disparidad en la capacidad de deducción de gastos. Las sociedades mercantiles cuentan con un marco legal que les permite deducir de forma mucho más amplia los costes de estructura, vehículos, suministros y amortizaciones. Además, el régimen de sociedades ofrece herramientas de gestión financiera inexistentes para el autónomo persona física, como la posibilidad de diferir el reparto de dividendos, aplicar reservas de capitalización o de nivelación y modular el momento y la forma en que el socio tributa por sus rentas. Esta flexibilidad permite a las empresas optimizar su beneficio neto, una opción que queda fuera del alcance de miles de pequeños negocios que operan bajo el régimen de estimación directa.
La organización advierte de que este desequilibrio no solo perjudica la rentabilidad del autónomo, sino que fomenta indirectamente la economía sumergida y consolida una ventaja estructural para las medianas y grandes corporaciones. Desde UPTA se critica con dureza la supuesta apatía del Ministerio de Hacienda ante un escenario de aumento de costes y márgenes cada vez más estrechos. La falta de reformas que reequilibren la carga tributaria está obligando a muchos profesionales a asumir los costes de gestión de una sociedad mercantil simplemente para no perder capacidad adquisitiva frente a la Administración.
En este contexto de complejidad legislativa y cambios de régimen jurídico, herramientas de consulta como el Memento Fiscal 2026 de Lefebvre se vuelven indispensables para entender las implicaciones de estas transiciones. Este manual recoge de forma pormenorizada las actualizaciones normativas que afectan tanto al cierre del ejercicio anterior como a las previsiones del año actual, detallando los requisitos para que el paso de autónomo a sociedad sea fiscalmente eficiente.
El Memento analiza las figuras de las reservas de capitalización y nivelación, así como las restricciones en las deducciones de gastos que UPTA ha puesto sobre la mesa, ofreciendo la seguridad jurídica necesaria para que los más de 57.000 nuevos empresarios societarios puedan navegar en un sistema que, hoy por hoy, penaliza la simplicidad del trabajador por cuenta propia.
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