El coste de contratar estas tarjetas no cuenta con un precio fijo universal, ya que los proveedores operan bajo presupuestos personalizados. No obstante, al gestionar una sociedad unipersonal, las tarifas se estructuran generalmente mediante un modelo de comisiones dividido en tres conceptos principales.
Este constituye el coste principal, donde la entidad aplica un porcentaje sobre el importe total que recargas en la tarjeta. Mientras que en grandes corporaciones este porcentaje puede reducirse significativamente, para una empresa unipersonal el coste suele oscilar entre el 3% y el 5% del saldo cargado. A modo de ejemplo, si destinas el máximo exento de IRPF al mes, que equivale a 220, y te aplican una comisión del 4%, asumirás un coste de 8,80 al mes por la gestión del servicio.
La tarjeta física suele conllevar un desembolso inicial de entre 3 y 6, importe único destinado a cubrir la impresión y el envío del plástico. Sin embargo, si optas exclusivamente por la modalidad virtual para utilizarla a través de dispositivos móviles, este coste suele ser gratuito. Asimismo, es posible que la plataforma exija una cuota mensual por el mantenimiento de la cuenta de empresa, la cual se sitúa generalmente entre 2 y 5, aunque este concepto suele integrarse en la comisión de recarga según la política de cada proveedor.
Este es el aspecto donde suelen surgir complicaciones para las estructuras más pequeñas. Algunas compañías imponen una comisión mínima por cada recarga mensual. Si el porcentaje aplicado sobre tu recarga no alcanza dicho umbral, se te facturará automáticamente el importe mínimo estipulado, por ejemplo, 10, independientemente de que tu consumo sea inferior.
Desde una perspectiva de estricta matemática fiscal, el uso de estos servicios compensa. Aunque debas asumir una comisión mensual por la gestión, el ahorro obtenido al excluir de la base imponible del IRPF los gastos de manutención supera ampliamente dicho coste. Si tu tramo de IRPF en nómina es del 24%, al aplicar la exención sobre 220 mensuales, lograrás un ahorro aproximado de 52 en impuestos. Al restar los 10 de comisión, obtendrás un beneficio neto de 42 al mes que permanecen en tu patrimonio.
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