Acceso clientes
  • Mercantil
Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
7 de abril de 2021

Nulidad de bono estructurado tridente

Se ha incumplido el deber de información al cliente no profesional y no existe prueba de que éste fuera un experto en inversiones financieras.

Se recurre por el banco demandado la sentencia que le condenó por falta de trasparencia en la información proporcionada al contratar un bono estructurado tridente.

Entiende el Tribunal que es un hecho contrastado y declarado acreditado que los productos estructurados, máxime cuando están referidos a 25 acciones que cotizan en mercados internacionales, son productos financieros complejos.

Por tanto, se trata de comprobar si a la demandante se le ofreció información suficiente antes de contratar los productos estructurados. EL Tribunal, siguiendo jurisprudencia consolidada, considera que en el ámbito del mercado de valores y los productos y servicios de inversión, el incumplimiento por la empresa de inversión del deber de información al cliente no profesional, si bien no impide que en algún caso conozca la naturaleza y los riesgos del producto, y por lo tanto no haya padecido error al contratar, lleva a presumir en el cliente la falta del conocimiento suficiente sobre el producto contratado y sus riesgos asociados que vicia el consentimiento.

Por eso la ausencia de la información adecuada no determina por sí la existencia del error vicio, pero sí permite presumirlo. Además, el deber de información no debe entenderse suplido por el propio contenido del contrato, con lo que la mera lectura del documento resulta insuficiente y es precisa una actividad del Banco para explicar con claridad cómo se realizan las liquidaciones y los concretos riesgos en que pudiera incurrir el cliente, como son los que luego se actualizaron con las liquidaciones desproporcionadamente negativas.

Tampoco basta con los conocimientos usuales del mundo de la empresa que puede tener el administrador, ni siquiera con los de quienes trabajan en el departamento de contabilidad. Que la persona que contrata en representación del cliente sea director financiero de la empresa permite concluir que tuviera una experiencia y conocimiento del producto que excluyera la apreciación del error.

Aplicada la referida doctrina jurisprudencial al caso de autos señala la Sala que:

– El administrador de la sociedad era ingeniero y no consta formación financiera.

– La información precontractual facilitada por los empleados del banco fue verbal, no constando previa entrega por escrito, no pudiendo por tanto calificarse su alcance y trascendencia

– No fue calificado en los test de idoneidad y conveniencia como profesional.

– La mera referencia a los riesgos en el contrato, no sustituye la necesaria explicación de los mismos, especialmente, con antelación a la firma del contrato, dada la notoria complejidad de los productos estructurados que se adquirían al referenciarse a 25 tipos de acciones diferentes que cotizaban en el mercado internacional.

En cuanto a la previa suscripción de productos financieros complejos y de riesgo, aun siendo cierta, de ese simple dato no deriva que el administrador fuera un inversor experto ni un conocedor del mundo de las inversiones financieras; se limitó a invertir el dinero de la empresa  de acuerdo con las recomendaciones que le hacían los empleados de Banco, sin que conociese las características y riesgos de los diversos productos en que invirtió, dada la total confianza que el Banco le inspiraba, según manifestó en su interrogatorio.

STS (CIVIL) DE 15 FEBRERO DE 2021. EDJ 2021/505766

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Nulidad de bono estructurado tridente

Se ha incumplido el deber de información al cliente no profesional y no existe prueba de que éste fuera un experto en inversiones financieras.

07/04/2021
Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
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