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Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
14 de abril de 2021

Nulidad de aceptación tácita de la herencia por error invalidante

Se aprecia al no haber podido conocer la magnitud de las obligaciones con anterioridad a la aceptación.

Se plantea como cuestión jurídica la impugnación por error de la aceptación de la herencia tras el descubrimiento de una obligación de importe superior a los bienes de la herencia. En el presente caso, tras la aceptación tácita de la herencia, aparece un documento otorgado por la causante en el que, para dar cumplimiento a la voluntad de su difunto esposo, reconocía el derecho de unos sobrinos políticos a cobrar, a su fallecimiento, el valor de mercado de unas fincas que ella había recibido de su marido como usufructuaria con facultad de disposición y que, haciendo uso de tal facultad, había vendido.

La sentencia recurrida desestimó la demanda porque ha entendido que el ahora recurrente confirmó tácitamente su aceptación y que en cualquier caso el error padecido al aceptar no sería invalidante de la aceptación porque conocía los efectos de una aceptación pura.

La Sala estima la demanda de nulidad, basada en los arts. 998 y 1265 CC. Así, el el art. 997 CC establece que «la aceptación y la repudiación de la herencia, una vez hechas, son irrevocables, y no podrán ser impugnadas sino cuando adoleciesen de algunos de los vicios que anulan el consentimiento, o apareciese un testamento desconocido».

Por tanto se admite que, a pesar del plazo previsto para informarse y reflexionar antes de aceptar o repudiar la herencia, el llamado puede emitir un consentimiento viciado. La remisión que hace el precepto a los vicios del consentimiento comprende todos los supuestos de irregularidad en la formación del consentimiento y, puesto que la aceptación es un acto “inter vivos”, hay que estar a la regulación que resulta de los arts. 1265 y siguientes del Código civil, con las adaptaciones necesarias para su aplicación a un acto jurídico unilateral.

Lo singular del supuesto que da lugar a este recurso radica en el origen de la deuda, reconocida por la causante en un documento que debía surtir efecto después de su fallecimiento y en cuya virtud el contenido de la herencia se ha visto alterado de manera sustancial.

En la instancia se ha considerado probado que el llamado desconocía la deuda, la magnitud del importe en que se tasaron las fincas y, en consecuencia, la suma reclamada por los sobrinos de la causante, y que, de haber conocido esa modificación sustancial del caudal, y que debería responder con sus propios bienes de la deuda, no hubiera aceptado la herencia.

El error que llevó al recurrente a realizar los actos de los que resulta su aceptación de la herencia debe ser calificado de determinante, esencial y, además, excusable, pues no puede apreciarse, a la vista de las circunstancias, que pudiera ser salvado con una diligencia normal, ya que resulta especialmente relevante el origen de la deuda y la interposición de la demanda después de la aceptación por el ahora actor en un procedimiento de cuantía indeterminada iniciado contra la herencia yacente.

Hay que entender que en este caso el heredero instituido en testamento, de no apreciarse el error determinante de su aceptación tácita, vendría obligado a pagar, más allá del valor de los bienes de la herencia, y con sus propios bienes, una deuda que, como deuda exigible, nació del reconocimiento voluntario por parte de la causante quien, al mismo tiempo que la dotaba de eficacia mediante el reconocimiento, por no ser hasta entonces jurídicamente exigible, previó que se pagara con el dinero efectivo que existiera en el caudal a su fallecimiento y, de no ser suficiente, con el importe del valor obtenido en la venta del piso de su propiedad. En definitiva, con los bienes hereditarios.

Así resultaba con claridad del reconocimiento efectuado por la causante quien, en cumplimiento de lo que consideraba un deber de lealtad conyugal, convirtió en exigible un derecho que sus sobrinos políticos no tenían, pues no ha sido discutido que la venta de las fincas se llevó a cabo por la fallecida legítimamente amparada por la facultad de disposición conferida por el esposo sin que debiera justificar necesidad ni ningún otro requisito.

Confirmamos la sentencia del juzgado, pero matizando que la nulidad de la aceptación de la herencia determina que, al no ser heredero, debe reintegrar a la herencia yacente los bienes de que dispuso -o, en su caso, su valor, para no perjudicar a los terceros que los hayan adquirido-. Al mismo tiempo, la nulidad de la aceptación de la herencia determina que los demandados deben reembolsar al recurrente por los importes que hayan percibido por la ejecución de los propios bienes del actor.

STS (CIVIL) DE 15 MARZO DE 2021. EDJ 2021/515009

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Nulidad de aceptación tácita de la herencia por error invalidante

Se aprecia al no haber podido conocer la magnitud de las obligaciones con anterioridad a la aceptación.

14/04/2021
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