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Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
6 de septiembre de 2021

Las facultades de representación y el juicio notarial de suficiencia

Debe expresar las circunstancias que permitan al registrador verificar la validez del nombramiento del administrador no inscrito.

Se califica negativamente una escritura de novación de préstamo hipotecario debido a que la entidad prestataria actuó por medio de un apoderado nombrado por un administrador  de dicha entidad cuyo cargo no  estaba inscrito en el Registro Mercantil.

En particular, si bien tanto en el Registro como en la escritura calificada figuraba que la sociedad estaba administrada por un consejo de administración , en la misma escritura se expresaba que el poder con el que actuaba el apoderado fue otorgado por el administrador único (cargo no inscrito).

A juicio del registrador, para poder salvar la discrepancia  entre la realidad registral  (sociedad regida por un consejo de administración) y la registral (regida por un administrador único), al notario no le bastaba con emitir un juicio de suficiencia de las facultades con las que actuaba el apoderado, como así consta en la escritura calificada, sino que debía haber hecho constar las circunstancias que acreditasen la realidad, validez y vigencia del nombramiento del administrador único, pues, de lo contrario, prevalecía la presunción de validez y exactitud de los asientos registrales, conforme a los cuales la sociedad poderdante tenía consejo de administración.

Recurrida la calificación negativa directamente ante los tribunales, el notario recurrente obtuvo sentencia estimatoria en primera y segunda instancia, en base al art. 98 Ley 24/2001, que, en esencia, atribuye al notario, en exclusiva, la competencia para verificar la suficiencia de las facultades con la que actúa el apoderado.

Sin embargo, en casación, el TS revocó ambas sentencias de instancia y confirmó la calificación negativa.

A tal efecto, tras repasar su propia doctrina sobre la distribución de competencias  entre notarios y registradores  a la hora de calificar la suficiencia de las facultades con las que actúan los apoderados, conforme a la cual es al notario a quien se atribuye en exclusiva ese análisis, debiéndose limitar el registrador a verificar que el notario ha emitido el juicio de suficiencia en relación con el concreto acto o negocio objeto de calificación, el Tribunal Supremo hace una matización cuando, como aquí ocurre, el apoderado que actúa en representación de la entidad ha sido nombrado por un administrador cuyo cargo no está inscrito.

En estos casos, para que el registrador pueda realizar su función calificadora de la capacidad y legitimación de los otorgantes y pueda destruirse la presunción de exactitud de los asientos registrales, es preciso que el notario:

– además de emitir el juicio de suficiencia de las facultades del apoderado;

– reseñe los documentos que acrediten la realidad, validez y vigencia  del nombramiento del administrador no inscrito que ha otorgado el poder.

Así, y con carácter general, cuando se trata de personas jurídicas, y en particular, de sociedades, la actuación del titular registral debe realizarse a través de los órganos legítimamente designados de acuerdo con la Ley y normas estatutarias de la entidad, o de los apoderamientos o delegaciones conferidos por ellos conforme a dichas normas. De manera que:

a) En los casos de nombramientos o apoderamientos inscritos en el Registro Mercantil, al juicio de suficiencia notarial se le superpone la presunción de exactitud y validez de los asientos del Registro, que están bajo la salvaguarda de los tribunales y producirán sus efectos mientras no se inscriba la declaración judicial de su inexactitud o nulidad, por lo que resulta prescindible la expresión de quien concedió el poder, bastando con consignar la inscripción causada en el Registro Mercantil.

b) Pero cuando se trata de poderes o cargos no inscritos , como sucede en este caso, no puede invocarse dicha presunción, por lo que la reseña del documento en que funda su representación el apoderado debe comprender también el título representativo del concedente del poder, ya que la validez del poder otorgado a su favor (representación de segundo grado) dependerá, entre otras circunstancias, de la validez del nombramiento del órgano societario o del apoderado que se lo haya conferido (representación de primer grado).

En definitiva, al no constar inscrito en el Registro Mercantil el nombramiento del otorgante del poder como administrador único de la sociedad, no puede considerarse acreditada la legitimación del apoderado para representar a la sociedad, aun contando con el juicio de suficiencia del notario autorizante.

STS (CIVIL) DE 1 JUNIO DE 2021. EDJ 2021/588250

Fuente: Actualidad Mementos Mercantil

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Las facultades de representación y el juicio notarial de suficiencia

Debe expresar las circunstancias que permitan al registrador verificar la validez del nombramiento del administrador no inscrito.

06/09/2021
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