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Redactado por: Redacción Espacio Asesoría
26 de abril de 2021

El toreo y la propiedad intelectual

No es objeto de propiedad intelectual al no poderse identificar con precisión y objetividad en qué consiste la creación artística original del torero.

Se presentó solicitud ante el Registro de la Propiedad Intelectual, que fue denegada, lo cual fue impugnado por el torero alegando que el toreo es un arte y la faena de un torero una manifestación artística, una obra de arte.

El juzgado de primera instancia desestimó la demanda, al considerar que la faena de un torero carece de la condición de creación artística susceptible de protección como obra de propiedad intelectual, aplicando la doctrina de la STJUE de 4 de octubre de 2011, Football Association Premier League , porque la corrida de toros está perfectamente regulada por un reglamento, que contiene normas sobre las características del toro, su raza, peso, astas, etc, y las dimensiones del ruedo, los instrumentos y herramientas, las distintas fases y su duración, el personal que interviene en cada una de ellas.

Esta sentencia fue confirmada por la Audiencia que añadió que tampoco se podía coartar la libertad de un torero para hacer la faena que tenga por conveniente, no sea que ya esté registrada y tenga que enfrentarse a una reclamación dineraria, sin que quepa que todos y cada uno de los toreros inscriba cuantas faenas tenga por conveniente, porque sería acabar con el lance de los toros.

Entiende el recurrente que existe infracción del apartado 1 del art. 10 LPI, que define qué es objeto de propiedad intelectual, acompañándolo de una enumeración de obras, entre las que no se encuentra la faena de un torero en una corrida de toros (la lidia de un toro), aunque es cierto que esa lista  no es cerrada, por lo que preciso examinar si la faena de un torero puede ser considerada una obra objeto de propiedad intelectual.

La Sala considera que no cabe hacer una mera subsunción de la lidia de un toro en la doctrina aplicada en la sentencia de la Premier League, pues, tal y como está concebida en la actualidad, no entra propiamente dentro de la categoría de los encuentros deportivos. Si bien puede apreciarse en ella algún aspecto semejante, por la relevancia del ejercicio físico y la habilidad o destreza del torero, tiene también una dimensión artística, que le aporta una singularidad propia.

No obstante, lo anterior excluye que la lidia de un toro deba cumplir con las exigencias establecidas con carácter general por el TJUE para que se le reconozca la consideración de obra objeto de propiedad intelectual, que están contenidas en la sentencia del TJUE de 12 de septiembre de 2019 (C-683/17), caso Cofemel. Esta sentencia recuerda que el concepto de obra constituye una noción autónoma del Derecho de la UE, que supone la concurrencia de dos elementos cumulativos: debe existir un objeto original que constituya una creación intelectual propia de su autor; y la consideración de obra se reserva a los elementos que expresan dicha creación intelectual.

A favor del reconocimiento de la «lidia de un toro» como obra de propiedad intelectual se aduce que el torero concibe y ejecuta su obra al mismo tiempo, y su singularidad parte de la peculiaridad del toro que le ha correspondido en suerte, pues cada toro es distinto, tiene sus características singulares. Pero también es necesario precisar sobre qué se pide el reconocimiento de obra, en qué consistiría la creación intelectual, sobré qué se atribuirían al autor los derechos morales y patrimoniales consiguientes.

La pretendida creación intelectual de cada lidia, atribuible al torero, participa de un argumento común: el torero se enfrenta a un toro bravo, a quien intenta dominar y finalmente matar, eso sí, con la pretensión de hacerlo de forma artística. Esta faena se desenvuelve en una secuencia de actos en cierto modo pautada, en cuanto que se desarrolla en tres tercios (varas, banderillas y muleta), además de la muerte del toro, y está previsto el contenido de cada uno de ellos, el lugar en que se ha de desarrollar y la función que ha de realizarse.

La creación intelectual atribuible al torero, a su talento creativo personal, estaría en la interpretación del toro que le ha correspondido en suerte, al realizar la faena. Y, en cualquier caso, esta expresión formal original debería poder ser identificable con precisión y objetividad. En la lidia de un toro no es posible esa identificación, al no poder expresarse de forma objetiva aquello en qué consistiría la creación artística del torero al realizar una concreta faena, más allá del sentimiento que transmite a quienes la presencien, por la belleza de las formas generadas en ese contexto dramático.

Tampoco puede equipararse la lidia de un toro a una coreografía, que en la actualidad sí se incluye en el listado de obras objeto de propiedad intelectual, en la letra c) del art. 10.1 LPI. Por estas razones no cabe reconocerle la consideración de obra objeto de propiedad intelectual.

STS (CIVIL) DE 16 FEBRERO DE 2021. EDJ 2021/505765

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El toreo y la propiedad intelectual

No es objeto de propiedad intelectual al no poderse identificar con precisión y objetividad en qué consiste la creación artística original del torero.

26/04/2021
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